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¿Quién está quemado?

Cuando éramos chicos y jugábamos “Al Quemado”, quedaba fuera de juego el que no tenía la agilidad o destreza suficiente para esquivar un golpe de pelota que venía directamente a “quemarnos” y ganaba el que sobrevivía a todos los embates del juego. ¿Se parecerá en algo a la vida laboral de hoy? ¿Quién gana y quién pierde?

Si hay palabras que vienen sonando reiteradas veces como alarmas que se suman al ambiente de trabajo, agotamiento, desborde, cansancio, incertidumbre y estrés parecen formar en el top 5 global, y si hay aparece una palabra que resume todo eso es BURNOUT.

También conocido como Síndrome del Estar Quemado, el Síndrome de Burnout, refiere a un conjunto de sensaciones, manifestaciones físicas y emocionales, todas negativas pro cierto, que son el resultado de mantener un nivel de estrés elevado durante un período prolongado y está principalmente relacionado con el trabajo.

Hace unos meses atrás, en el marco de las prácticas para una certificación en Behavioral & Economics que estuve haciendo en UDESA,  abordamos diferentes temáticas que nos llevaban a analizar una situación actual social compleja, para luego proponer intervenciones que colaboren en corregir comportamientos indeseados que atenten contra el Bienestar de las personas. Con dos colegas elegimos enfocarnos en el Síndrome de Burnout, no solo porque varios lo estaban sufriendo en carne propia o en la de algún miembro de su familia, sino porque es un tema que nos atraviesa como sociedad, como familia, y en vistas a la “nueva normalidad” se nos hizo evidente que si no hacemos algo para evitar otra enfermedad que se está presentando en simultáneo con el Covid-19, poco de nosotros quedará para un futuro muy muy cercano.

En estos términos, y bajo la consigna de diseñar una intervención en ambientes de trabajo que no solo evite la enfermedad, sino que promueva el BIENESTAR, nos pusimos manos a la obra y esa dirección empezamos hablar con  personas que llevan trabajando en forma remota desde los inicios de la pandemia.  Cómo era de esperarse surge, que si bien hay diferentes manifestaciones y disparadores, según la edad, situación familiar, ambiente, lugar de residencia y tipo de profesión o actividad, incluso según el rol de cada uno en la vida cotidiana, descubrimos que todos coincidieron en que la falta de límites es la causa principal, y aparece en primer lugar lo vinculado con la tecnología al alcance de la mano -lease Whatsapp a cualquier hora por ejemplo-, se destaca la falta de corte entre ir a trabajar y llegar a la casa, las interrupciones de la vida casera con demandas que al estar fuera de la casa no surgen y la incapacidad propia finalizar con firmeza la tarea laboral,  casa, que antes naturalmente se daba, al salir literalmente del trabajo a la calle. para preservar diferenciada la vida privada aunque mas no sea en un cambio de humor que pareciera ahogarse en la ausencia de aire libre. 

Según expertos el Burnout se siente como una mezcla de agotamiento, cinismo e ineficacia, con signos reveladores que incluyen sentirse emocionalmente agotado, abrumado e indefenso. Los síntomas físicos pueden incluir dolor de cabeza o de espalda, trastornos del sueño, náuseas, tensión muscular y cansancio entre otros. Desde el punto de vista emocional, las personas que tienen el síndrome de Burnout se sienten irritables, tensas, desmotivadas y víctimas del desgaste.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció oficialmente el Burnout o “Síndrome de Estar Quemado” o de Desgaste Profesional como enfermedad, tras la ratificación de la revisión número 11 de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos (CIE-11) que rige desde el 1 de enero de 2022, por su parte, también fue reconocido por  The World Health Organization (WHO). Distingamos que ya no estamos hablando de una situación estresante, estamos hablando una situación que se extiende hasta hacerse enfermedad.

En mi caso particular, que estoy enfocada en la búsqueda del Bienestar también conocido como “Wellbeing” de las personas  dentro y fuera del trabajo, y siendo que desde mi abordaje profesional solo trabajo con personas sanas, es decir libres de enfermedades psicológicas o mentales,  me resulta trascendental trabajar en la prevención de las situaciones indeseadas, desequilibrantes, de malestar y/o de exigencia desproporcionada.

Hoy en día muchos de nosotros podemos sentir  que tambalea o tambaleó recientemente nuestra vida, que algunas creencias están en jaque, que hay ideas que pasan a revisión profunda surgiendo otras totalmente dormidas y hasta aparecen ideales caídos, es posible sentirnos más vulnerables que en otros momentos, con ganas de patear el tablero o por el contrario re-significando y re-valorando lo que tenemos. Esto no es solamente por el Covid, sino que es ¡además del Covid!

Estamos en un punto de inflexión, y que cada uno vive en su propia escala, de manera personal, íntima y desafiante  lo que le está pasando. Lo mismo sucede en el seno  de las empresas, más allá de sus tamaños, se impone una nueva configuración, y en este sentido, todos necesitamos encontrar nuestro Bien-Estar, nuestro espacio de valor, las empresas y empleadores que ya se dieron cuenta, buscan ayuda profesional para propiciar mejores ambientes de trabajo a sus empleados y éstos a su vez empiezan a colaborar para construir un mejor ambiente laboral. Las personas individualmente también buscan ayuda profesional para tomar decisiones importantes, barajar y dar de nuevo, para buscarle otra vuelta a algo que se dan cuenta que vale la pena sostener, para diseñar un estilo de vida más saludable, para entenderse mejor con sus afectos, para mejorar la comunicación, para emprender algo nuevo, etc, etc, etc.

Hay un gran aprendizaje en muchos de nosotros que caló profundo y  para mí es muy significativo: hay cosas que no podemos cambiar porque es cierto que nos exceden, pero hay muchas otras que si podemos cambiar, que dependen de nosotros, de ordenar nuestras ideas, de redirigir nuestras energías, a veces de buscar ayuda , otras de ayudar,  pero todas confluyen en el entendimiento, en tomar conciencia que el Bienestar de quienes están cerca, se traduce en nuestro propio Bienestar, se terminó la era de mirar para otro lado, bienvenida la era de mirarse a un espejo multidimensional para reconocerse por dentro y por fuera.

Hoy en día, sabemos que el agotamiento puede atacar a cualquier empleado que esté sobrecargado de trabajo, que carezca de autonomía para tomar decisiones sobre el trabajo y que perciba una falta de equidad, comunidad y valores laborales coherentes, también se sabe que ésta condición debilita nuestra salud bajando las defensas.

¿Sabes cuál es el polo opuesto del agotamiento? El compromiso.

Los empleados comprometidos no solo podrían enfrentar cargas de trabajo excesivas al ponerse la camiseta, sino que tienden a tener más voz en la forma en que hacen su trabajo y eso les da poder personal porque se sienten valorados. Son más enérgicos, más involucrados y más efectivos.  J

Si te parece que a vos o a tu empresa le serviría buscar soluciones o talleres para abordar cualquiera de los temas mencionados en este artículo puedes contactarme a través de un mensaje de Whatsapp al +54 911 6583 3560, o cualquiera de las vías de comunicación que aparecen al pié de la página. 

Analía Spratte